CONCLUSIONES GENERALES

El Servicio Militar no debe ser obligatorio sino voluntario

 

Este fue uno de los temas más debatidos.  En ciertos lugares como Huancavelica y Abancay se produjo una polarización entre los adultos que deseaban que el servicio militar fuera obligatorio y los jóvenes que se negaban a servir de manera compulsiva.  Solo en dos lugares, Puno y Tarapoto hubo un consenso en que el servicio militar debía ser obligatorio.  Pero en la mayoría del país, la sociedad civil opinó que el servicio debía de ser voluntario.  La principal razón esgrimida fue la larga historia de abusos cometidos principalmente por el Ejército contra el personal de tropa.  Muchos de los representantes de la sociedad civil habían sufrido en carne propia tales abusos, en un caso uno de los defensores del pueblo, en otros casos eran padres o madres de jóvenes que habían sido levados por la fuerza.

La leva compulsiva en que hijos y hermanos simplemente desaparecían para después de semanas de no saber de su paradero reaparecer en un cuartel en otra parte del país en donde además en algunos casos se cometían abusos, ha dejado una huella que demorará una generación en desaparecer.

El equipo del IDEPE le propuso a la sociedad civil la idea de un servicio militar obligatorio, pero democrático, en el cuál no sólo sirvieran las clases bajas sino principalmente la clase media y alta.  Un servicio en donde ciertamente no hubiera abusos y en donde las clases sociales se pudieran encontrar en condiciones de igualdad. 

En donde la diferencia de ingreso perdiera su significado y fuera reemplazado por la camaradería que surge de la mutua dependencia en situaciones en las cuales todos requieren del apoyo de todos. Un servicio así entendido se convertiría en el único lugar en la sociedad en donde las diferentes clases sociales se pueden encontrar en condiciones de igualdad y en donde se pueden lograr relaciones horizontales entre clases sociales, que de otra manera no existirían. 

Asimismo, el equipo del IDEPE planteó que un servicio militar  voluntario no era precisamente positivo para las relaciones civiles militares, ya que la tropa deja de estar conformada por ciudadanos y se convierte en una casta permanente que con el tiempo tiende a alejarse de la civilidad.  De otro lado se recordó lo ocurrido en Estados Unidos a partir del servicio militar voluntario, en que la clase dirigente ya no ha servido como antaño a la Fuerza Armada y por lo tanto se siente distante de los asuntos de defensa.  Finalmente se recordó que un servicio militar voluntario asegura que sólo la clase baja sirva en la milicia, situación actual que no sería deseable mantener.

A pesar de todas las argumentaciones señaladas, la mala experiencia del servicio militar obligatorio tal como se llevó hasta el año 2000 primó y la sociedad civil de todas las regiones, excepto los de Puno y San Martín, insistieron en que deseaban un servicio militar voluntario.